Anoche Renata me dijo que no podía mas, que no podía mas con esta inspiración dramática que le corroía hasta los huesos, que le dolía el corazón, que se quería arrancar las manos y que yo me quedara ciego.
Que los años se estaban volviendo mudos y tortuosos, que mis besos eran mordidas de lobo que el olvido jamás lograría borrar. Le vi en el asiento del auto después de gritarme como se hizo chiquita, aprisionandose asi misma queriendo desaparecer, evaporarse, disolverse en las lágrimas que ya le habían empadado el rostro. Reclamaba el hueco en mis palabras, mis regresos continuos, quería romperme los nervios con palabras filosas que iban justo a heridas de hace tiempo ya.
Me dijo que estaba cansada de abrigarse con el piso frío de mi casa, pero este aún así era más cálido que yo.
Y finalmente no pudo negar lo mucho que me amaba.
tsssssssssssss, afilado, me encanta como te metes en los personajes y das sus puntos de vista describiendo la historia de esa manera. Es genial. Me gusta tu estilo.
ResponderEliminarQue fuerte!!!!!! se lo que se siente, y aunque incoherente... a veces extraño sentirlo de nuevo, como odio a ese bastardo...
ResponderEliminarYa tenia ganas de postearte, pero inche trabajo, por lo menos me da chance de leerte, que bueno que retomaras las buenas costumbres... escribir, es una terapia para nuestra memoria rota y nuestras almas atormentadas por la inconciencia de la conciencia, un saludo bkka...
hey!!!!!
ResponderEliminarno mames no cabe duda ke somos unaass poetas de la vida!!!
masoquismo, arrepentimiento, nostalgia, despecho, solo una mujer puede sentir eso en fracciones de hora, pobres viejas con razon a algunas se les bota el chango...
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