
La familia son tantas cosas ridículas y tantos conflictos y tanto orgullo que a veces se fragmenta
mas no se olvida.
Hay reglas incoherentes, reclamos estúpidos, distancias innecesarias... Pero a fin de cuentas uno elige con quien vivir, como vivir, que hacer y de quien hacer su familia.
No le tengo fe a los papeles de por medio, le tengo fe a la convivencia diaria esa que te ve en los buenos, en los malos y en los peores momentos y aun así decide seguir de pie (incluso tambaleando pero de pie).
Esta es una probada ridícula de lo que hacemos las familias: Darnos discursos de amor cuando ni nos vemos, ni nos procuramos, ni nada.
Pero aquí de mi parte están mis mas sinceros deseos para ti y tu nueva familia.
muy abandonado el blog
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