domingo, 12 de diciembre de 2010

Dedicado.

Implicaba silenciarnos, olvidar los atardeceres naranja violetas que iban tomados de nuestros brazos, en ese frío, en ese tiempo. Entrañe la sinceridad del modo mas absurdo para rescatarla de esas sombras abismales que al paso de 360 días nos disolverían en un primer vaso de vodka. Amargo. Los puños ensangrentados, las manos al cuello como sogas, la muerte inmediata de lo que fijamente mirándonos a los ojos prometí a la nada. Tu nombre encerró lo fugaz y lo efímero, mi partida me arrastro a un inexorable arrepentimiento.

2 comentarios:

  1. aquellos tiempos en los que sentia escalofrios al pronunciar tu nombre ya no se sienten mas,el vertigo esta ausente, y lo cotidiano no remplaza a ese sentimiento de vacio, es solo su eco el que rebota en las paredes.

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  2. Solo siento escenas de sangre que mancha con trágico amor las paredes de mi cuarto azul, ese día ella no murió, aún no ha muerto.

    Me hiciste recordar uno de los momentos mas intensos de mi vida, ojalá nunca te tenga que decir porque con lágrimas en mis ojos.

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