Implicaba
silenciarnos, olvidar los
atardeceres naranja violetas que iban tomados de nuestros brazos, en ese
frío, en ese tiempo. Entrañe la sinceridad del modo mas absurdo para rescatarla de esas sombras abismales que al paso de 360 días nos
disolverían en un primer vaso de vodka. Amargo. Los puños ensangrentados, las manos al cuello como sogas, la muerte inmediata de lo que fijamente
mirándonos a los ojos
prometí a la nada. Tu nombre
encerró lo fugaz y lo
efímero, mi partida me arrastro a un inexorable arrepentimiento.
aquellos tiempos en los que sentia escalofrios al pronunciar tu nombre ya no se sienten mas,el vertigo esta ausente, y lo cotidiano no remplaza a ese sentimiento de vacio, es solo su eco el que rebota en las paredes.
ResponderEliminarSolo siento escenas de sangre que mancha con trágico amor las paredes de mi cuarto azul, ese día ella no murió, aún no ha muerto.
ResponderEliminarMe hiciste recordar uno de los momentos mas intensos de mi vida, ojalá nunca te tenga que decir porque con lágrimas en mis ojos.