martes, 31 de agosto de 2010

Familia.





La familia son tantas cosas ridículas y tantos conflictos y tanto orgullo que a veces se fragmenta

mas no se olvida.

Hay reglas incoherentes, reclamos estúpidos, distancias innecesarias... Pero a fin de cuentas uno elige con quien vivir, como vivir, que hacer y de quien hacer su familia.

No le tengo fe a los papeles de por medio, le tengo fe a la convivencia diaria esa que te ve en los buenos, en los malos y en los peores momentos y aun así decide seguir de pie (incluso tambaleando pero de pie).



Esta es una probada ridícula de lo que hacemos las familias: Darnos discursos de amor cuando ni nos vemos, ni nos procuramos, ni nada.



Pero aquí de mi parte están mis mas sinceros deseos para ti y tu nueva familia.




viernes, 27 de agosto de 2010

Puntos triviales.

Soy el acto simbolico de manias ante tus ojos
el espectro miserico que se mezcla entre las paredes
esperando, augurando, ladrando.
Las mentiras se dicen facil y dentro de lo nuestro
hay un nido de ellas, negado, negado, negado.

martes, 24 de agosto de 2010

Todo.



No te vayas.
Quedate,
quedate,
quedate,
que todavia te puedo querer mas.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Del trabajo.

De haber sabido lo tedioso y lo costoso que era estar con Renata ni una sola vez la hubiese invitado subir al auto- Pensaba Julian mientras iba camino a casa tomando en automatico la ruta diaria a las dos de la tarde cuando el sol quema mas encabronado y los semadoros confabulan para ponerse en rojo, quedaban las blablerias de la oficina entre articulos y llamadas molestas no quedaba mas que manejar con una cara larga que al llegar a casa tenia q ue cambiar para que Renata no se escandalalizara.
Abrio la puerta y al instante le llego el aroma a comida recien prepara, la sopa aun en la estufa terminando de cocinarse y su mujer en la ultima habitacion escondida en su maquina de escribir. Dejo sus cosasdesparramadas, hurto un poco de comida y suspiro de cansancio.
Se sentaron juntos en la mesa, ella servia mientras Julian no despegaba la cara de su plato. Siempre se limitaba a contestar con monosilabos cuando Renata le hacia las vulgares y comunes preguntas de Que tal tu dia amor?, Como estas?. Por que no preguntaba algo realmente interesante? Algo que valiera la pena contestar. No habia problema de igual modo ella se conformaba con sus gestos fingidos y las palabras insaboras.
Julian unicamente se dedicaba a comer mientras Renata daba misa de su dia, de lo que el gato habia hecho, de a que hora estaba mas fuerte el sol, en fin esos discursos nefastos dignos de una mujer.
Ella predicaba ser infeliz, ser inoportuna, ser fugaz, pero Julian la conocia, le parecia mas bien que ya se habia ahogado en lo que creia que debia ser.
Julian realmente era el que vivia en un espiral de caos, de batallas internas sin anexar las noches en las que el insomnio de Renata se lo llevaba entre las patas.
De verdad queria quererla como el dia en que le pudo decir "Estemos juntos". Rebotaba en su cabeza, pero como? si ella se habia encargado de dejarle el corazon de piedra, de cansarlo, de agobiarlo, de haber sido jugador se largo a sentarse en la banca de los espectadores.
Se rio a mitad del bocado final por la ironia de los papeles invertidos, para el ella era solo un complemento, un adorno, una pieza de un rompecabezas inconcluso, para ella el ya se habia vuelto todo.
Esa tarde se dio cuenta que Renata lo queria como nunca lo habia querido. Sintio pena y recojio su plato.

martes, 17 de agosto de 2010

Mas noche

Hace falta mas noche, varias me amanecieron y se me hicieron cortas
no recuerdo la madrugada pero finalmente el sol me acariciaba como recordándome
que el día existe.
Justo cuando lo superficial comienza a desaparecer y el sueño comienza a atrapar todo
se envuelve en una bóveda que el sol sabe cerrar bastante bien, así la estela del insomnio
se vuelve participe de una mañana mas que es insípida y eterna esperando mas que nada
la noche para volver a ser.

Un mal plan

Comenzo a empolvarse la nariz, un poco de rimel para las pestanas y carmin para los delgados labios que tenia a ver si así se notaban un poco mas. Que mas necesitaba para ser mujer? Un par de senos operados, piernas largas, abdomen plano y mas hombres era lo que en su cabeza se planteaba mientras tanto Julian se abrochaba sus tenis se alborotaba el cabello y se disponía a salir sin fijarse un poco en lo que Renata hacia, como siempre.
La tomo por su cintura mal formada y le planto un beso en la mejilla para despedirse. Solo escucho la puerta de la entrada cerrarse tras sus pasos apresurados.
Se volteo una ves mas al espejo y con gran ímpetu levanto la cara, como orgullosa, como mal, como abandonada (sin serlo) y como quererse encerrar de todos esos pensamientos incesantes.
Abrió su closet para buscar esos tacones rojos con los que conoció a Julian que no sabia usar muy bien pero igual era una de esas tantas cosas que se supone debían gustar. Todo lo que se suponía debía ser en ese momento era bueno.
Dio vueltas por la casa, como los perros cuando quieren escapar y no saben por donde, todo estaba impregnado con el aroma de su esposo, con los recuerdos, con la monotonía que vivían pero de cualquier forma resultaba bastante confortante. Por un instante se aterro de si misma y de lo traicionero que podía llegar a ser su corazón: Si Julian hiciese lo mismo, me muero- pensó en un segundo.

No quedo mas que devolverse a la recámara, prender un cigarro mientras se desmaquillaba a llantos.
Finalmente se sentó en su maquina de escribir siempre fiel a la idea Bukowskiana de que escribir era una batalla y esa misma noche era una batalla con ella, al menos hasta que su esposo estuviese de vuelta.