Pobre hombre medio ciego y medio tonto
de palabras violentas y puño firme
de corazón herido y mujeres a medio morir.
Te escribiste ser nadie siempre nada,
ser el humo que el amor abraza
y se disipa con un solo soplo.
Al recuerdo ya no le duelen las palabras
pero el recuerdo a ti si te duele.
Hábitas en las lágrimas de amores
fugazes, dolidos y heridos
en los labios sellados del miedo.
Hábitas en la inmensidad de tu vacio.
(Dolor de mi corazón vuelve a tí, el reclamo se desgasta y los años no se cansan,
no le duelas a la compañia, no devores a tu mujer.)
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